El año pasado mi cuñado consentido (el esposo de mi hermana) se recibió de su grado de Maestría y para celebrar por todo lo alto decidió echar la casa por la ventana y hacer tremendo festín. Tiempo después asistí al cumpleaños de una amiga que también hizo grosero guateque en su casa. Y en diciembre, tocaron las posadas, comidas, cenas con cuatas y demás.
En México, ignoro si en todo América latina, la mayoría de los festejos tienen una dinámica muy similar. Por lo regular llegas, saludas a todo el mundo, te instalas en un lugarcito y empieza el contundente comadreo con el que te haya tocado de vecino, si no lo conoce uno, no importa, nada impide chacotear a gusto. Con una buena botana y charla amena, se da por iniciada la alegre faena.
Después viene la partición y repartición de las delicias que se vayan a consumir, este proceso tiende a ser largo ya que los mexicanos si algo tenemos es que somos mega tragones, sobre todo en las reuniones, donde no te paran de ofrecer de todo y así, mientras se discute el último chisme, se pueden llegar a consumir toneladas de tamales y salsa, ensalada de pollo o lo que haya tocado.
La música está a todo volumen desde el principio, sin embargo alguien anuncia, “ya hay que cambiarle a la música no?”, señal lógica que ha llegado el momento irrenunciable de bailar. Y aquí no importa que tan reducido sea el espacio disponible, no, por que desde peques hasta los adultos mayores saben que es parte obligatoria del ritual, así pues, todo el mundo abarrota la “pista” a ritmo de salsa, Ricky Martin, Kumbia Kings, No rompas más o la rola favorita de moda.
Al rato, en alguna mesa habitada por los que ya no quieren bailar, alguien cuestiona si existe una guitarra en la casa de la pachanga, por lo regular siempre hay una, así pues se inicia la parte bohemia …y ahora pues a cantar. Digo, esto en el caso de que el mismo festejado no haya sugerido el uso y abuso del famoso karaoke. Si hay karaoke, se pueden entonar todos los ritmos habidos y por haber y claro, no faltan los bien entonados, los desafinados y los que cantan en inglés, las rancheras, en fin, no puedo negar que esta parte es muy divertida y hasta creativa. Terminada esta fase, se han gastado ya muchas energías y algunos invitados comienzan a retirarse, pero siempre queda de último el grupito que inventa continuar la diversión en “otro lugar”, aunque esto último es más bien una práctica común en Tampico.
Mi sueño es hacer una party como esta pero en Suecia, se podrá?
martes, 15 de enero de 2008
jueves, 10 de enero de 2008
Nostalgia y risa

Ay caray!, en verdad que recordar es vivir, aunque muchas veces suspiremos con aire satisfecho añorando aquellos tiempos, otras veces simplemente nos carcajeamos sin freno.
Hace rato disfrutaba un capítulo más de aquella novela mexicana llamada Cuna de Lobos, que cuando se transmitió, allá en la mitad de la década de los ochentas, resultó ser un verdadero suceso televisivo a nivel nacional, no recuerdo si en aquella época ya se hacían registros de los famosos “ratings”, sin embargo no creo que alguien se atreva a dudar que fue, ha sido y seguirá siendo por muchos años la mejor producción de la Televisa de Azcárraga Milmo y capturó audiencias de todas las edades, gustos, ideologías y preferencias políticas, ahora pienso que gracias al horario en que salía al aire esta novela (a las 09:00 p.m.), no se detuvo la producción del país :)
Todo en esta serie fue tan bien cuidado, desde el guión de la historia; su desarrollo, la selección del fabuloso elenco, la música, los diálogos, los encuadres, la iluminación y hasta la moda que portaba con tremenda elegancia el personaje de Catalina Creel, cuyo tenebroso parche siempre hacia juego con su regio vestuario. Sin duda, su calidad la ha hecho perdurar en nuestra memoria por mucho tiempo y la mantiene vigente para el deleite de nuevas generaciones. Y no, aquí no había actricitas rubias con implantes y el pelo lacio, tampoco galanes con el abdomen marcado y con la camisa abierta, estos si eran verdaderos actores.
Mirando la novela, si, me da nostalgia, pero la mayoría de las ocasiones me muero de la risa mirando la moda de aquellos años, con las hombreras altas y los peinados llenos de laca, en las tomas que hacen de las avenidas de la ciudad de México; se ven los Mustang, los Cadillac, los Datsun y carrillos de aquellas épocas, incluídos aquellos carros chuecos que se traían de la frontera.
Y precisamente hoy la novela nos ofreció una escena de discoteca ochentera, con la raza haciendo aquellos pasitos de vaivén y todos con su saquito con hombreras y música de fondo de The Cars y Phil Collins…ay Dios como me he reído. Resulta que a mi me gustaban, me fascinaban las bandas ochenteras, todas las canciones me las sabía de memoria y claro también usé saquitos y me ponía mis faldas largototas, los cinturones a la cadera, con mis zapatitos de piso y la greña apuntando hacia el cielo…jeje, que tiempos.
Miro Cuna de Lobos con mi hija de 12 años que la empieza a descubrir y a apreciar como una pieza de arte de la era prehispánica, y que sonríe divertida cuando le cuento como eran las cosas en los 80’s, después de escucharme me ignora por completo y se dedica a escuchar a Molotov y a ver los mensajes de su celular.
martes, 8 de enero de 2008
Te latte?
Hoy en la mañana escuchaba en el radio que el máximo vendedor monstruoso de comida monstruosa en el mundo: McDonalds (madona en cubano chico) le hará la desleal competencia al máximo vendedor de café adornado con mil triques: Starbucks. Los primeros incluirán en su menú bebidas que los segundos y venden desde hace añales.
Ouch! Ni a cual irle. La verdad es que jamás me ha atraído en lo más mínimo ingerir una bebida de Starbucks, dicen que de la vista nace el amor y precisamente allí es donde radica mi rechazo, las fotografías que se exhiben en los establecimientos donde expenden estos cafés que parecen tener un pastel en la superficie; me dan una leve idea de la posible carga de azúcar y cafeína que contienen estas bombas y me invita a pensar qué mente desequilibrada puede concebir semejantes combinaciones con nombres como: Caramel Macchiato, Iced Caffé Mocha, Iced Caramel Macchiato, Espresso con Panna, Coke Flota, Tazo Chai Late y cosas por el estilo.
Pero bueno, me atrevo a anticipar que McDonalds si le va a quitar buena clientela al Starbucks por una sencilla razón, que ya explicaré. Quienes acuden a adquirir algo en Starbucks son casi todos oficinistas que andan afuera de sus oficinas, señoras que ya se van de compra, chaviza en ruta hacia la escuela, alguna alma extraviada que padecerá diabetes en un futuro, en fin. En cambio, la clientela de McDonalds por lo regular asiste al establecimiento en grupos y consumen de forma masiva. Están las familias enteras compuestas por dos adultos y 10 menores de edad, las “ñoras” de avanzada que se reúnen con amigas para dizque tomar el café mientras ignoran a sus hijos, el grupo de adolescentes hambrientos que devoran cuanto se aparezca en sus caminos y aquellos empleados que están “en la hora de la comida” y se resignan una vez más a ingerir grasas trans para el adecuado mantenimiento de sus llantas. Definitivamente el menú de McDonalds tiene más diversidad, por ello los clientes potenciales son mucho más, aparte de que tiene el mérito del área de juegos (esta es la sencilla razón) siempre tan atractiva para el madral (grupo de madres) que no dejan pasar la oportunidad de incrustar a las pobres criaturas en medio del mini bunker de plástico, que casi siempre está embarrado de fluídos de las más sospechosas procedencias.
Yo, mis hamburguesitas me las hago en casa y mi cafecito saldrá de la cafetera, ustedes gustan?
Ouch! Ni a cual irle. La verdad es que jamás me ha atraído en lo más mínimo ingerir una bebida de Starbucks, dicen que de la vista nace el amor y precisamente allí es donde radica mi rechazo, las fotografías que se exhiben en los establecimientos donde expenden estos cafés que parecen tener un pastel en la superficie; me dan una leve idea de la posible carga de azúcar y cafeína que contienen estas bombas y me invita a pensar qué mente desequilibrada puede concebir semejantes combinaciones con nombres como: Caramel Macchiato, Iced Caffé Mocha, Iced Caramel Macchiato, Espresso con Panna, Coke Flota, Tazo Chai Late y cosas por el estilo.
Pero bueno, me atrevo a anticipar que McDonalds si le va a quitar buena clientela al Starbucks por una sencilla razón, que ya explicaré. Quienes acuden a adquirir algo en Starbucks son casi todos oficinistas que andan afuera de sus oficinas, señoras que ya se van de compra, chaviza en ruta hacia la escuela, alguna alma extraviada que padecerá diabetes en un futuro, en fin. En cambio, la clientela de McDonalds por lo regular asiste al establecimiento en grupos y consumen de forma masiva. Están las familias enteras compuestas por dos adultos y 10 menores de edad, las “ñoras” de avanzada que se reúnen con amigas para dizque tomar el café mientras ignoran a sus hijos, el grupo de adolescentes hambrientos que devoran cuanto se aparezca en sus caminos y aquellos empleados que están “en la hora de la comida” y se resignan una vez más a ingerir grasas trans para el adecuado mantenimiento de sus llantas. Definitivamente el menú de McDonalds tiene más diversidad, por ello los clientes potenciales son mucho más, aparte de que tiene el mérito del área de juegos (esta es la sencilla razón) siempre tan atractiva para el madral (grupo de madres) que no dejan pasar la oportunidad de incrustar a las pobres criaturas en medio del mini bunker de plástico, que casi siempre está embarrado de fluídos de las más sospechosas procedencias.
Yo, mis hamburguesitas me las hago en casa y mi cafecito saldrá de la cafetera, ustedes gustan?
domingo, 6 de enero de 2008
Bienvendio 2008
Me emociona volver a escribir algo, aunque sea poquito por que no estoy muy inspirada que digamos.
La verdad es que no siempre puedo dedicar mucho tiempo al blog, màs que nada por que no tengo computadora en casa, desde donde suelo leer otros blogs y crear alguna entrada nueva, es desde la computadora de mi oficina, donde paso buena parte del dìa.
Bueeeeeeeeeeeno, los festejos quedaron atràs y poco a poco la ciudad va recuperando sus tintes de normalidad, las vacaciones se terminaron, mañana mi hija regresa a la escuela, los Juzgados vuelven a abrir sus puertas, en fin, vuelvo a mi tan amada rutina. Lo que si he notado es que hay mucha calma en las calles, en los bancos, las tiendas; en fin ya se deja sentir la famosa "cuesta de enero" que no solamente es un mal momento de nuestras finanzas, sino tambièn, nos "cuesta" cerrarnos el pantalòn o abrocharnos aquella blusa, pues si, nuestros excesos no solo fueron en la tiradera inmisericorde de dinero que hicimos, sino tambièn en las toneladas de comida que ingerimos en todas nuestras posadas, comidas, cenas con las amigas y en cualquier reuniòn que aconteciò en Diciembre.
Ahora las tiendas no estàn abarrotadas de comida, sino de las mil cremas para las celulitis, 200 tipos de pastillas para perder peso y todas los incomibles e insìpidos alimentos light que a tantas almas han engañado.
Bueno pues comienzo este año con mucha energìa, con harta enjundia y echandome porras yo solita para continuar teniendo paciencia y no perder mi fe en mis proyectitos tan amados. Este año està que arde asì que con permiso, vamos a echarle màs leña, por aquì nos estamos viendo.
La verdad es que no siempre puedo dedicar mucho tiempo al blog, màs que nada por que no tengo computadora en casa, desde donde suelo leer otros blogs y crear alguna entrada nueva, es desde la computadora de mi oficina, donde paso buena parte del dìa.
Bueeeeeeeeeeeno, los festejos quedaron atràs y poco a poco la ciudad va recuperando sus tintes de normalidad, las vacaciones se terminaron, mañana mi hija regresa a la escuela, los Juzgados vuelven a abrir sus puertas, en fin, vuelvo a mi tan amada rutina. Lo que si he notado es que hay mucha calma en las calles, en los bancos, las tiendas; en fin ya se deja sentir la famosa "cuesta de enero" que no solamente es un mal momento de nuestras finanzas, sino tambièn, nos "cuesta" cerrarnos el pantalòn o abrocharnos aquella blusa, pues si, nuestros excesos no solo fueron en la tiradera inmisericorde de dinero que hicimos, sino tambièn en las toneladas de comida que ingerimos en todas nuestras posadas, comidas, cenas con las amigas y en cualquier reuniòn que aconteciò en Diciembre.
Ahora las tiendas no estàn abarrotadas de comida, sino de las mil cremas para las celulitis, 200 tipos de pastillas para perder peso y todas los incomibles e insìpidos alimentos light que a tantas almas han engañado.
Bueno pues comienzo este año con mucha energìa, con harta enjundia y echandome porras yo solita para continuar teniendo paciencia y no perder mi fe en mis proyectitos tan amados. Este año està que arde asì que con permiso, vamos a echarle màs leña, por aquì nos estamos viendo.
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